Dos familias, Los Vargas y los Perea, se dan cita en una finca de la localidad cacereña para celebrar el ajuntamiento --que no boda- de Jesús y Samara. En este ajuntamiento no hay "prueba del pañuelo" porque Samara no llegó virgen al matrimonio, pero sí hay "manzana", el momento en el que los invitados hacen su regalo a los novios, en forma de billetes